SANTA ÁGUEDA

La antigua iglesia de Mataelpino se encontraba en estado ruinoso y se decidió construir una nueva. Desafortunadamente, tras cimentar y poco más, se agotaron los fondos disponibles. En 1.978 los habitantes de Mataelpino deciden llevarlo a cabo, aportando fondos y mano de obra. Se estimó que aportando la mano de obra se podía ahorrar un 70% del coste de la construcción. Tras un año de obras, se finalizó la actual iglesia.

«No se podía consentir… un pueblo no puede estar sin Iglesia y nosotros llevamos ya 5 años sin una. No podíamos seguir esperando y decidimos hacerla. Lo importante no será que la hayamos hecho nosotros, sino que será una iglesia… que tendremos Iglesia.»
Las palabras de Marciano Sanz resumen el pensar de todo el pueblo de Mataelpino. Un pueblo a unos 60 km de Madrid al pie de «La Maliciosa» cobijado por la sierra, en un pintoresco lugar frecuentado por excursionistas y boy-scouts donde aún se respira aire puro y aroma de pinos. Un pueblo que construye su iglesia. Todos son voluntarios todos aportan su esfuerzo y su tiempo con un interés extraordinario.

TODOS SE OFRECEN
El sábado a las 8 de la mañana ya había gente trabajando. De los 360 habitantes de Mataelpino muchos se dedicaban a la construcción saben cómo hacer… otros no entienden nada pero ayudan económicamente, aportando materiales. Los veraneantes de la colonia – doscientos chalets- al salir de misa, que desde hace años se celebraba en una sala del Ayuntamiento, se acercan a mirar las obras, hasta que alguno se siente contagiado y se ofrece… ¿ puedo ayudar en algo?
Y en el camino de tierra que sale de la carretera de Mataelpino a El Boalo ya se aprecia la silueta de los arcos de piedra y de los muros de la futura iglesia de Santa Águeda.
José Díaz Barroso el joven párroco del pueblo está subido en uno de los muros ayudando al soldador.
El párroco no entiende nada de esto – dice uno de los oficiales – pero es el mejor peón. Viene todos los días… pero, claro, es que si el cura no viene pues no venimos nadie.
Siempre se meten conmigo – sonríe don José bajando del muro. Junto a él está su hermano Luciano, párroco de Becerril que acude en su tiempo libre para echar una mano.
– Llevo aquí desde septiembre. El pueblo es el verdadero protagonista: de ellos nació la idea y confieso que al principio yo no confiaba mucho en ella pero estaban decididos y les dije adelante. Aún no me lo creo pero es fenomenal.

EN LAS FIESTAS 
Ha llegado don Luis de Miguel,el arquitecto, Burgalés de nacimiento, vive en Madrid y veranea desde hace 14 años en Mataelpino.
El, que lleva 8 años interesado en el asunto, conoce bien la historia: la antigua iglesia estaba en un estado ruinoso, la techumbre se estaba cayendo y representaba un verdadero peligro. Hice varios proyectos de reparación. FInalmente el párroco tiró la techumbre y pensó en hacer una iglesia nueva y hace 2 años una empresa se encargó de construirla en unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento…
Se hicieron los cimientos y se acabó el dinero. La obra quedó parada. Había que acabar la Iglesia pero no había medios. Hasta que este año, durante las fiestas patronales de Santa Águeda, el 5 de febrero, entre rondón y tamboril, el pueblo se reunió y decidió: ellos se acabaría en la iglesia. Los gastos se reducirían en un 70% si la mano de obra era gratuita… Estaba decidido todos colaborarían gratuitamente.
– Con el millón y pico con que contábamos hemos hecho la estructura y vamos a cubrir aguas – dice don Luis – esto parece el milagro de los panes y los peces.
Piensan inaugurar la Iglesia este verano, con las primeras comuniones de los niños, que se retrasarán un poco este año…

TRABAJO Y BUEN HUMOR
Los 3 constructores de Mataelpino se ofrecieron para encargarse de las obras. Hubo necesidad de un sorteo y salió elegido Germán Estévez que, «está trabajando con mucha ilusión» pero él no desea ser destacado «Aquí todos somos iguales».
Lo verdaderamente importante es la aportación del pueblo que al ver que no había dinero se volcó en el proyecto.
Cada sábado a las 9 la Comisión Gestora abandona la partida de mus y se reúne para hablar de su iglesia. Se programa el trabajo, lo que se va a hacer y quién lo va a hacer. Y se levanta acta que se envía al Obispado. Alguna de estas actas en las que puede leerse: » de la electricidad se ocupará el hermano del párroco…», «Luis entrega a Germán estudio de forjados…», » el cerrajero queda ocupado del hierro…», » la colecta del domingo ascendió a 14710 pesetas…» Acaban con una nota de humor: » después de muchos ruegos de los asistentes hemos logrado que don José (el párroco) cumpliera con su promesa de invitarnos por su santo. Parece que ha aprovechado el que era una de las reuniones menos numerosas y que como estamos en Cuaresma todos fuimos muy parcos»

UN PUEBLO UNIDO
Todo el dinero que se recauda es para la Iglesia. Hay cuotas y aportaciones de la colonia. En las fiestas se subastaron las andas para sacar a la Virgen y esas 77000 pesetas también fueron para la obra.
– Lo importante son las ganas de ayudar. Todo lo que se saca de donde sea es para la Iglesia.
– Todo el pueblo – le preguntamos a don José –  está ahora dentro de lo que será la futura iglesia… ¿Y luego?
– Yo, al menos, pienso venir el primer – día dice uno de los oficiales.
– y ya me encargaré yo de que vengas también después – le replica con afecto su párroco. Aquí el nivel de práctica es un nivel medio pero hay un gran sentido religioso en el pueblo. La gente quiere ver necesita ver un símbolo de lo sagrado en su pueblo. Y el hecho de que hayan sido ellos los que han hecho la Iglesia creo que cambiará mucho las cosas.
Su iglesia. Mataelpino tendrá iglesia… » ya se han iniciado las obras – dice el acta del 17 de marzo pasado – con gran interés de los vecinos de Mataelpino que con tanto cariño e ilusión han acometido la empresa…»
Ya se distingue de lejos la silueta de los porches de piedra. El pueblo en su totalidad trabaja «confiado en que Dios siempre ayuda al que pone lo que puede de su parte – acaba una circular de la Comisión Gestora – … a un pueblo que se ha unido y que está en camino de lograr su ilusión, una iglesia hecha con el esfuerzo de todos y para todos… Dios, que ha comenzado en nosotros una obra buena, la llevar a termino».

Alicia Casares
Fotos: Julio Guerra

Festividad de Santa Águeda 5 de febrero de 1980.

Visita del Obispo 20 de mayo de 1980.